El documental dirigido por Juan Pablo Redondo y Diego Tomasevic no solo narra la historia de las inundaciones, sino que se consolida como un documento histórico y social. Tras su exitoso estreno, la producción cosecha distinciones internacionales que posicionan la problemática lujanense en la agenda global.

El cine, cuando se desprende de la ficción para sumergirse en las entrañas de una comunidad, deja de ser mero entretenimiento para transformarse en un espejo. Eso es, en esencia, “Luján, crónicas de un río que no duerme”, el documental que desde su estreno en agosto de 2025 en las salas de Cinépolis ha generado un impacto profundo en el tejido social de nuestra ciudad.
A través de la lente de Juan Pablo Redondo y Diego Tomasevic, la película logra algo complejo: darle voz al silencio que queda después de que el agua se retira. No es solo un relato de catástrofes; es una narrativa de resiliencia que entrelaza el dolor de quienes perdieron todo con la tenacidad de un pueblo que nunca dejó de exigir soluciones.
Un reconocimiento que trasciende fronteras
El valor de esta pieza audiovisual ha sido validado no solo por la emoción del público local, sino por la crítica cinematográfica internacional. En lo que va del año, el documental ha logrado hitos significativos:
- En India: Se consagró como Mejor Película Ambiental en el Athvikvaruni International Film Festival.
- En Suecia: Formó parte de la Selección Oficial del Lula International Film Festival.
- En Argentina: Recibió una Mención de Honor en el Festival Internacional de Cine de Paraná.
Estas distinciones subrayan que la problemática del río Luján, aunque local, dialoga con los desafíos globales de la adaptación al cambio climático y la gestión de infraestructuras urbanas.
Del barro a la esperanza
La obra destaca por su equilibrio narrativo. Por un lado, utiliza imágenes y un montaje potente para retratar el contraste entre el pasado de desbordes y el presente de las obras hidráulicas de gran escala. Por otro, rescata el entramado institucional y la lucha colectiva de los vecinos, técnicos y funcionarios que hicieron posible el avance de proyectos que durante décadas fueron postergados.
El documental no elude la crudeza, pero mantiene un tono sobrio y esperanzador. Es, en última instancia, un ejercicio de memoria colectiva. Al mirar al río que «nunca duerme», la película nos invita a reflexionar sobre nuestro propio compromiso con la prevención y el cuidado del territorio que habitamos.
Cultura accesible para todos
En un gesto que refuerza su compromiso social, la producción ha puesto el documental a disposición de toda la comunidad de manera gratuita. Una invitación indispensable para entender quiénes somos y hacia dónde vamos como ciudad frente a la fuerza de nuestra propia geografía.
DATO: El documental se puede ver completo y de forma gratuita en la plataforma YouTube a través del siguiente enlace:https://www.youtube.com/watch?v=KZYw37HDMU0.