El traslado de los osos a Bulgaria y la tigresa a Holanda no es un hecho aislado ni fortuito. Es el cierre de un capítulo oscuro que salió a la luz gracias a la investigación exclusiva de Osvaldo Cabral, quien en plena pandemia y bajo condiciones extremas, desnudó una trama de crueldad, precarización laboral y desidia que durante décadas contó con la complicidad del silencio.

Este lunes, Luján vivió un hito: una pareja de osos pardos y una tigresa partieron hacia santuarios internacionales en busca de la dignidad que se les negó durante años. Sin embargo, para entender la magnitud de este «cambio de paradigma» que hoy celebra el Municipio, es imperativo hacer memoria. Este proceso de liberación no comenzó con un decreto, sino con la valentía de una investigación de Osvaldo Cabral que estalló a nivel internacional y forzó la clausura inmediata del predio en 2020.
El horror detrás de los muros
Lo que hoy son operativos de rescate de la organización FOUR PAWS, ayer eran secretos a voces enterrados bajo el polvo del Acceso Oeste. La investigación de Cabral reveló una realidad escalofriante: más de 200 trabajadores prestando servicios en la más absoluta informalidad. Durante 25 años, estos hombres y mujeres carecieron de aportes, cobertura médica y derechos básicos.
La precariedad era tal que, ante las frecuentes mordeduras de pumas, tigres o leones, los empleados eran obligados a mentir en el Hospital de Luján o en el de General Rodríguez, alegando ataques de «perros» para proteger el negocio de los propietarios. Una red de acosos, maltratos y abusos laborales, y algunas fuentes aseguran que también sexuales, que sistemáticamente, fue ignorada por los inspectores del Ministerio de Trabajo, las gestiones municipales anteriores y los propios sindicatos. Por lo que podríamos preguntarnos por qué o por cuánto, durante 25 años aproximadamente. Dado que habría sido un negocio fenomenal para quienes “miraban para el costado”.
Un «Tarzán» de cuchillo corto y tumbas en los corrales
El informe periodístico de Cabral no solo expuso el dolor humano, sino la perversión contra los animales. Testigos, bajo estricta reserva de identidad por temor a represalias, describieron a Jorge Semino —uno de los propietarios— amedrentando y lastimando a fieras criadas en cautiverio dentro de las jaulas con un cuchillo, en una parodia macabra de dominio salvaje. Sobre animales mal alimentados, que los propios trabajadores afirmaban: «Estaban drogados, para que los turistas se pudieran fotografiar».
Quizás la imagen más desgarradora de aquel informe fue el descubrimiento de la elefanta enterrada en su propio corral, fallecida por falta de atención médica según los testimonios de los consultados, mientras su hermana permanecía días enteros parada sobre la tumba, en un luto visible que solo la inteligencia de estos paquidermos puede procesar. Todo esto, mientras el predio era utilizado para asados de facciones de la Barra Brava de Boca Juniors, con situaciones contadas por los propios asistentes, incluso oriundos de localidades de las afueras de Luján, alcahuetes de Semino, transformando un supuesto espacio educativo en un escenario de degradación y sospecha.

El operativo fue encabezado por el entonces Viceministro de Medio Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, quien aseguró que «las autoridades del zoo incurren en incumplimientos desafiantes».
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La clausura: Un parto en pandemia
Realizar esta investigación en 2020, con las restricciones del COVID-19 y el riesgo de salud latente, fue un acto de periodismo puro. La contundencia de las fuentes, la gran cantidad de testimonios grabados acompañados con fotografías y videos de todo tipo, con escenas de episodios bajísimos al mejor estilo Nerón en una decadente Roma, fueron las pruebas presentadas por Cabral que no dejaron margen de maniobra a nadie: el Zoo Luján debió cerrar sus puertas definitivamente.
Hoy, el Intendente Leonardo Boto recibe a los embajadores de Austria y Bulgaria y coordina con la Brigada Ambiental de la Nación. Es un paso necesario y loable. Pero como sociedad, no debemos olvidar que, si hoy estos animales viajan hacia una vida mejor, es porque hubo un periodista que se atrevió a buscar donde todos apartaban la vista.
El traslado de hoy es la prueba de que la verdad, tarde o temprano, rompe las jaulas.