Quienes gustan de los viajes y saben de casas rodantes, sobre todo de aventuras, conocen a la familia Zapp por medio de las redes sociales. Herman junto su esposa recorrió dio la vuelta al mundo. Visitamos el ZappaRancho, un campo que recibe a viajeros, en el que Hermann da charlas motivadoras y asiste a todos en sus estadías.

¿Dónde estamos ubicados?
Pegados a Luján, estamos en General Las Heras, en la localidad de Villar, un pueblito muy pequeñito. Pero con un gran sueño que es construir un lugar para todo tipo de viajeros y amantes también de los autos antiguos, o un auto que ames, este es el lugar.
Cuando hablamos de autos antiguos y clásicos, ¿cuántos años está por cumplir tu Graham Page?
Va a cumplir los 98 este año, se llama Macondo, tiene nombre, también es parte de la familia, y nos llevó a recorrer el mundo. Él estuvo en el Himalaya, él estuvo en el desierto de Sahara, él estuvo en Nairobi, en el Parque Nacional de África, estuvo en islas pequeñísimas del Océano Pacífico, le dio la vuelta entera a Australia, nos llevó a Alaska y con él formamos una familia. Fueron naciendo 4 hijos, salimos 2 y trajo de regreso a 6, más un perro y un gato que adoptamos en Brasil.
En el inicio de tu viaje, pasaste por Luján.
Sí, obvio. Tenemos la foto de Candela y mía, solamente los dos con el auto frente a la iglesia, y por supuesto volvimos, y justo vos organizaste el evento y tuvimos la misma foto con la familia entera frente a la Basílica.
¿Te encontrás con viajeros que te conocen de las redes sociales en algún lugar, sin que esté planeado ese encuentro, y te piden consejos?
Montones de veces, por supuesto, millones de veces sucede y es re lindo. Porque muchas veces pasa que, por ejemplo, ayer acá en ZappaRancho llegó gente que nos vio y no nos reconoció. Ellos venían porque sabían que había un camping acá. Tenían el dato que había un lugar para rodanteros, un lugar para camping y vinieron. Y cuando vieron el auto dijeron: “este auto es de la familia Zapp”, pues yo era el que lo había recibido.

Estabas de portero y no te conocieron.
Exacto, y fue re lindo.
Te encontrás con historias de vida que todos tienen para contar, se contraponen con la tuya que recorriste más de 100 países.
El ganador de un viaje no es por cuánto tiempo, ni por cuántos kilómetros, ni por cuántos países que hiciste, sino el mejor viaje es el que te encontraste. Encontrarse es muy difícil, mucha gente está perdida porque ni siquiera sabe quién es uno, qué está haciendo acá, qué tiene que hacer, cuál es su misión, cuál es su destino en esta vida. Y muchas veces en un viaje sí la encontrás. Y no hace falta irse a recorrer 100 países. Por ahí llegas a Chascomús y te encontraste eso fue… Claro, por eso decía yo, vos tenés tu historia. Ahora, cuando viene la gente a conocer también te quieren contar la propia. Para eso estoy, para escuchar historias, no para contar historias. Es más enriquecedor escuchar que dar historias. Y que lindo, porque tenemos todo tipo de historias.
En el ZappaRancho no solamente estamos abiertos todo el año para los que quisieran pasar como lugar de camping o para los eventos, sino también para los voluntarios que vienen viajando desde mucho tiempo. Y esas personas que están varios días con nosotros se profundizan más las charlas y las historias. Y te das cuenta que a veces el que viene en una bicicleta tiene hasta más historias que el que viene en un motorhome de 300.000 dólares.
Porque ve el viaje de una forma distinta.
Exacto, y te das cuenta que al final el viaje no lo hace uno, sino lo hace a uno. Y es increíble cómo crece la gente, cómo salió con una mentalidad y volvió con otra. Con Candelaria no podemos decir que somos los mismos que salimos que los que volvimos.

Cuando decidiste hacer el viaje, ¿por qué fue?
Era un sueño chiquito, a Candelaria la conozco desde que ella tenía 8, y yo 10 años. Y siempre hablábamos de viajes. Pero cuando nos pusimos de novio mucho más. Era un sueño, era un llamado al corazón conocer allá. Yo me sabía el nombre de todos los ríos, de todas las capitales de los países. Yo sufría de mapitis. Veía un mapa y me quedaba colgado mirando ese mapa. Me inoptizaban los mapas. Y tengo la suerte de tener un abuelo viajero que me llevó a recorrer mucho de Argentina. Con mi vieja también un poco más.
Mochilero muchísimo. Pero siempre más. El horizonte llamaba, llamaba, llamaba. Así que fue. Cumplí con algo que el corazón me pedía y que me llena.
¿Por qué pasó? ¿Apareció en un momento?
Nunca imaginé viajar en auto. El tema de aduana, el tema de qué pasa si en este país no podés pasar por el tema de visa y demás. Entonces te tomás un avión si vas en mochila y lo salteás. Pero con un auto ya no podés hacer esas cosas. Un auto no. Además nunca fui fierrero, nunca fui un fanático de la mecánica.
No sabía lo que era una válvula cuando se viaja. Pero un señor me llamó, un conocido, que vendía un auto antiguo. Le digo que no, que me iba a Alaska en tres meses. Que no necesitaba ningún auto antiguo. Nunca había ido a una reunión de autos antiguos. Nunca había ido a una carrera de autos antiguos. Y me dice: “bueno, vení a verlo, a lo mejor conocés a alguien que le interese”. Fui. Lo vi. Me enamoré. ¿Cómo no enamorarme de algo que tiene más curvas que una mujer? Algo que tiene estilo, que tiene carácter, que tiene estas luces, que tiene… Y sentí que tenía que viajar con el auto. No lo pensé.
Si lo pensás, no lo hacés. Y lo sentí y te puedo asegurar que cada vez que hago lo que el corazón me pide, sale bien. Y fue todo lo contrario de lo que la gente opinaba, que esto iba a ser puro problema, que no íbamos a llegar a ningún lado, ni siquiera que íbamos a llegar a Luján. Y literalmente decían Luján. Y bueno, el primer día llegamos a San Andrés de Giles.

Bueno, ahí tenés una anécdota muy especial.
Sí, todas fueron especiales. Todas. Pero San Andrés de Giles fue muy fuerte porque fue la primera. Salgo de casa en Cardales y llego a San Andrés de Giles ya muy mal, con ruidos muy feos en la rueda y voy al mecánico y me dice, no, yo no soy carpintero. Tu problema es los rayos de madera. Tenés que ir a un carpintero a una herrería. Y me llevó a una herrería a los hermanos Crocce. Eran tres hermanitos muy mayores, con una herrería muy antigua.
Y enseguida sabían lo que había que hacer para sacar ese ruido, esos rayos de madera. Y me preguntan, ¿qué estás haciendo en ese auto? Y yo digo, estoy yendo por mi sueño, vamos a Alaska. Y me dicen, bueno, fijate lo que vamos a hacer porque lo vas a tener que hacer un montón de veces en el viaje.
Y cuando termina el trabajo les pregunto, bueno, ¿y esto cuánto es? No, no te vamos a cobrar. Y me preguntan, ¿por qué no? Porque me dijiste que era tu sueño, queríamos ser parte de tu sueño. Así que ya el primer día tenía mis tres ángeles.
Esos ángeles que están al costado de la ruta, digamos.
Siempre estuvieron. Te juro, cuando salimos del obelisco, una cara de miedo blanco, pollitos mojados parecíamos. Estábamos realmente aterrados porque todo el mundo nos preguntaba, ¿qué van a hacer si pasa esto o aquello? Y no teníamos respuesta para nada. No sabía lo que íbamos a hacer.

¿En cuánto tiempo preparaste el auto a partir del momento que te encontraste?
En tres meses estuve.
¿En tres meses preparaste?
Yo prepararlo, no. Un mecánico, fui a la Autoclásica. Primera vez que voy a una reunión de auto antiguo. A ver cuánta gente tiene que ir a la Humble y hablar con ellos para ver qué pasa si se me rompe. ¿Y cuánto había que tener en Graham Page? ¿Qué fue eso? No sabía la desilusión de no ver ni un Graham Page. ¿En qué me metí? ¿Por qué no era? Ahora en Internet averiguás todo antes.
Sí, estás diciendo Torino, Falcon, Chevrolet 400… Pero Graham Page. Y del año 1928.
Entonces voy a la Autoclásica y ya, muy desilusionado voy a la parte de repuesto y le pregunto a la gente que vendía repuestos, ¿tenés algo para Graham Page? Sí, ¿qué necesitás? No sé, ¿qué tenés de Graham Page? Bueno, no tengo nada, pero muchas veces de otras marcas se puede poner. Es el mismo carburador. Ahí empezaste a entender de cómo era la parte mecánica.
Por ahí, pero la cosa es que de repente había unas lonas con un montón de repuestos que estaban rematando unos hijos de un señor que había fallecido y alguien levanta una cajita que decía Graham Page. Y yo de atrás le digo señor, yo tengo un Graham Page. Ah, yo tengo cinco, me dice. Es mi amigo. Amor a primera vista. Y es mecánico el hombre.
Era nieto del mecánico oficial de Graham Page que los armaba cuando llegaban y se había quedado con un montón de repuestos el abuelo cuando cerró la marca en la Argentina. Y él era fanático de Graham Page. Pero era mecánico de cualquier autito.
Pero le tocaste el amor propio.
Fue la primera persona que encima le digo, en la AutoClásica, le digo, yo tengo el sueño de ir hasta Alaska con este auto. Y él me dice ah, con este auto voy a dar la vuelta al mundo.
No sabía lo que decía, pero literalmente fue a dar la vuelta al mundo. Y bueno, entonces él me dijo, bueno, los fines de semana cuando cierro mi taller voy a tu casa. Y entonces empezamos con Off-Road.
Había un montón de cosas. El auto estaba en marcha, digamos, estaba andando, hacía 7 años que no andaba. Se lo habían dado como parte de una deuda de un señor que no le interesaba. Pero bueno, de alguna manera se cobró una deuda. Venía de la ciudad de Arrecifes. Estuvo muchos años sin andar. Pero la cosa es que mi mujer me mató cuando lo compré. Porque yo vine en un camioncito con el auto, no andando. Perdón.

¿Candelaria sabía que lo ibas a comprar o fue una sorpresa?
Sorpresa para ella, para mí, para todos. Gasté la mitad de los ahorros que tenía para el viaje. 4.000 dólares me gasté. En el auto.
A partir de ahí que vos encontraste a este señor, lo pusieron en condiciones en 3 meses de tiempo.
En 3 meses, pero no completo. Porque el primer día ya los rayos de madera hubo que arreglarlos. Ahí en San Andrés de Chile. Y dos días después los rulemanes delanteros no querían hacer más nada. Millones de cosas había. Cuando estaba en Chile y no me subía una montaña, y gracias a Dios, en medio del desierto de Atacama me bajé y había un taller, esos talleres que tienen miles de autos abandonados alrededor, y el único taller que había. No era un pueblo. Y le digo que no tiene fuerza para subir. Y empezó a chequear.
El carburador estaba sucio, pero muy sucio. Me dice, “¿cómo no lavaste el carburador antes de salir? ¡Y yo qué sé de esto! Que estaba así el carburador. Y así un montón de cosas fueron sucediendo.
En Bolivia tuve que dedicarme a limpiar las bujías, porque quemaba tanto aceite que me las carbonizaba. Porque el motor no estaba en condiciones más allá de la mugre del carburador. Me fui enterando de a poco.

Fuiste descubriendo todo esto en la medida que avanzabas en el camino.
Claro, el día que entramos a la provincia de Santa Fe, yendo para Alaska, a los pocos kilómetros me quedo sin nafta. Yo voy a un campo a pedir nafta, y un hombre me llevó al pueblo a comprar un poco.
¿Cuánto consume cada 100 kilómetros?
Ahí aprendí. Le digo a Candelaria cuando me estoy yendo al pueblo, ¿cómo es que nos quedamos sin nafta si cargamos en tal lugar? ¿Cómo es que nos quedamos sin nafta? Fijate, a ver, ¿cuánto te da el cálculo?… Un litro cada 5 kilómetros.
Es decir, 20 litros de combustible cada 100 kilómetros.
Imaginate irte a Alaska con un auto así. Menos mal que no lo sabía, sino lo hubiera descartado. Pero todo lo que me decía que la gente, que iba a ser un problema, pero terminó siendo toda solución.
Porque gracias al auto, era un abrepuertas, un dibujante de sonrisas. Era llegar a un lugar… Era un auto que llama la atención y que invita a conocer el mundo de los clubes de autos antiguos. Llegué a Río Cuarto y enseguida el club de autos antiguos nos apadrinó y le hizo un montón de cosas también. Y el auto llegó después del viaje mucho mejor de lo que salimos, por supuesto.
Porque, claro, iban apareciendo… “Ah, yo tengo la tapita de esto, de Graham Pace”, me decían. Algunas cositas iban apareciendo y se armó. Pero el empuje que nos dieron. Y conocí el mundo de los clubes de autos antiguos que es tan lindo, ¿no? Porque en un mismo club uno que tiene un Roll Royce, otro tiene un Fiat 600 y pasa que ese es el presidente del club, ¿viste? Y te das cuenta que no importa el auto que tenés, sino festejar, salir juntos, celebrar.

En esto que decís del auto abrepuertas, si bien ustedes dormían en el Graham Page también en algún momento hay personas que te invitan a la casa. Por lo que en medio de un viaje la planificación pasa de una semana a 15 días así nomás. Porque te quedás conviviendo.
Estuvimos en más de 1.600 hogares. Y el promedio era viajar un día y estar dos o tres noches máximo en un lugar. En una casa familia nunca nos quedábamos una sola noche, porque era como usarlos y no queríamos eso.
Cuando nos invitaban nos quedábamos mínimo dos noches para poder tener una charla y convivir. Y tener esa posibilidad inmensa de estar en un hogar en otro mundo, en otro país. Colaborando también con los quehaceres domésticos de la casa. A mí me encantaba, yo decía déjame sentirme en casa, déjame cortar el pasto, déjame arreglar la teja.
Le he llegado a hacer en invierno, porque nos tuvimos que quedar cuando había mucha sal en la ruta, porque al hielo se lo trata con sal, y eso al auto le iba a hacer muy mal. Además el bebé tenía un mes, para qué vamos a estar sufriendo, no tiene ni calefacción. Nos quedamos en una casa y le hicimos cambio de aro y pistones.
Y aproveché a hacerle, por ejemplo, toda la mecánica ese año.
¿Cómo conseguiste esos repuestos? ¿Los estabas llevando?
No, los pistones los mandaron a hacer una empresa de autos de carrera. Fabricaron los pistones, los fabricaron a medida. Cosas que yo no sabía en ese momento, pero lo de Estanciera le andan perfectos. Porque la Kaiser nace de Graham Page. La Kaiser compra a Graham Page y muchísimas cosas siguieron siendo igual. Las mismas.
El Nissan Patrol también nace de Graham Page y los primeros diferenciales de la Nissan le entran perfectos. Son cosas que te vas entrando a través del tiempo y porque se te rompió algo. Pero si no, el de la Estanciera de acá podría haber pedido que me manden los anillos de los aros del Renault 12, le andan perfectos. }
Es decir, que entre todo esto aprendiste a hacer mecánica.
Uff, aprendí. Llegué a desarmarlo totalmente. En Zimbabue, badeando un río aprendí que no se badea cuando el motor está caliente, porque se puede partir y se partió. Aprendí. Ahí lo desarmé totalmente. También con la ayuda de gente del Club de Autos Antiguos de Bulawayo, una ciudad de Zimbabue. Y ahí aprendí a conocerlo totalmente porque sacamos el block pelado. Y ahí aprendí que es cada cosa.
Con relación a la convivencia, ¿cómo es dentro del vehículo y fuera de él? Porque terminás interactuando con gente que no conoces, que no hablas el mismo idioma. En situaciones económicas que a lo mejor a veces pueden ser duras porque no contás con el recurso necesario. Pero ¿cómo es la convivencia con tu esposa primero, y después con los pibes? Claro, es un 24-7.
¿En cuánto? ¿En 3 metros cuadrados?
Y a 10 centímetros, porque viste qué angostito que es adelante este auto. Así que 10 centímetros te separaban, nada más. Y ni siquiera radio para disimular un poco.
Es charla plena.
Continua. Es ir por tu sueño, y eso enamora. Yo creo que vos te enamorás de la otra persona porque es lo que quiere de la vida, lo que le gustara hacer, y a lo que quería llegar.
Esas cosas enamoran. Y estar haciéndolo, enamora más. Con ese misterio de no saber qué es lo que va a pasar mañana.
Estábamos como de novios. Era mucho más lindo que la rutina de trabajo que teníamos antes, y nos veíamos a la tardecita un ratito nada más, antes de irnos a dormir. Ahora era 24-7 con muchos desafíos, con muchas dudas, tuvo embarazos en el viaje y montones de cosas.

¿El tema salud cómo lo solucionaban en el tema de los hijos? Es decir, los controles de embarazo ¿cómo daban a luz?
Se iban armando las historias clínicas en distintos países y le pedíamos al médico que por favor la haga en inglés, cosa que la pueda leer el próximo médico. Y se iban armando. Y muchas veces eran por trueques.
Candelaria pintaba cuadros, y le cambiaba un cuadro por una ecografía. Y hacía un montón de cosas. A un médico, a un obstetra, le dimos dos cuadros por cuando nació el primer hijo. Y cosas así siempre ponían a la gente muy dispuesta. Los mis hijos casi siempre eligieron nacer en países re caros que no había hospitales públicos.
Y siempre apareció la parte humana de cada persona y fueron lindísimos los partos. Los primeros dos nacieron en un hospital, los últimos dos nacieron con la piletita en agua.
¿Y con relación a la educación, cómo solucionaban ese tema?
Imaginate, a nuestros hijos fue regalarles el mundo. Llevarlos a la tumba de Tutankamón, llevarlos a cada museo…
Es para un título eso, en materia de educación regalarles el mundo, ese es muy bueno como para un título.
Vivirlo, no leerlo. Estar ahí, estar en Waterloo, estar con las tres carabelas y millones de cosas. La biología, vivirla, ¿ves? Ahí estás viendo el leopardo atacando al impala, que el impala había comido pasto. Entonces vos ves toda la cadena alimenticia y después llega el león y le roba el impala al leopardo.
Ver la parte de ciencias sociales pero dentro de cada hogar, tema religión, música, idiomas. Hay idiomas que los chicos los hablan perfecto, otros idiomas. Porque lo aprendieron jugando con otros niños. Aparte la integración de los chicos es instantánea. Es instantánea porque son reabiertos.
Incluso sin entenderse. Ellos saben que si quieren jugar con esos chicos que no estamos en su casa, tienen que ya mismo empezar a charlar y hablar y demás. Porque tienen dos o tres días como máximo para jugar con ese chico. Así que era re espontáneo, muy abierto.
Charles Darwin dijo algo muy lindo, que no es el más fuerte ni el más inteligente el que va a sobrevivir sino el que aprende a adaptarse. Y en este mundo que cambia tanto, mis niños aprendieron a adaptarse cada día. Así que saben lo que es adaptarse.

Con relación a cuando vos decidís volver a la Argentina o dan por terminado el viaje, esta transmisión de conocimientos que estás haciendo acá en el Zaparrancho, ¿cómo encaras las charlas? ¿Preguntás antes a las personas qué es lo que quieren saber o vos ya tenés un libreto o es improvisación?
No. Las charlas responden a las preguntas de la gente que quiere. O sea, es improvisado todo. Cuando vamos a dar una charla, sí.
Cuando nos invitan a dar una charla de jugar, sí. Por ejemplo, el fin de semana que viene, tenemos un grupo muy grande de rodanteros, más de 200 motorhomes van a venir, y ahí sí. Está organizada una charla a tal hora y ahí sí, con Candelaria damos la charla. Pero si no, la gente que viene nos va contando sus inquietudes y les vamos respondiendo qué dudas tenían sobre nuestro viaje.
Pero más que nada vienen a preguntarte por su viaje. Vienen a contarte qué hicieron y por qué lo hicieron o por qué decidieron, por qué este cambio de vida, por qué armaron el motorhome y es qué buscan. Entonces quieren sacarse algunas inquietudes, algunas dudas.
Que se las destruimos seguro si tienen algunas dudas o miedos, porque me dicen: “Porque todavía a mis chicos”,… a los chicos lo mejor que le podrías hacer es: Sacarlos al Mundo. “No, porque si se enferman”,… Mirá, yo antes de viajar todas las enfermedades las tuve eran chiquito. Todas. Mis primos absolutamente todas. Y si no la teníamos nos íbamos a la casa del primo que la tenía para que la tengamos. Mis hijos nunca se enfermaron.
Porque la felicidad que uno tiene es la mejor medicina para combatir cualquier virus y demás. O sea, el estado de ánimo al tope porque están descubriendo todo en el momento, en tiempo real. Si mente sana, cuerpo sano, y es increíble cómo ayuda a la alegría.

Aquellas personas que hacen una motorhome y nunca viajaron. ¿Qué es lo primero que te preguntan con relación a lo de iniciar un viaje?
“¿Qué pasa si te pasa algo?” Esa es la primera pregunta. O “¿cómo bancarlo? ¿Qué hago si se me rompe el motorhome?”. Y yo les digo, mirá, cuando salimos nosotros no existían las redes.
Cuando estabas la ruta esperabas a que alguien parara en el camino, y siempre alguien paró. Pero ahora tenés las redes. Y hay miles de grupos de cada pueblo. Siempre estás cerca de alguien.
Y vos hoy en día decís: “me pasó algo en tal lugar, ¿quién me recomienda a alguien?” Y ya enseguida empieza a caer gente, que por quizás no pueden ayudarte, que no saben nada de mecánica. Pero van a hacerte compañía.

Es cierto eso, porque hay gente que en nuestro canal de Galpón del Rastrojero, un muchacho con un Rastrojero haciendo fletes para ganarse la vida pinchó una goma en Córdoba, me preguntó sobre quién lo podía ayudar, lo tiré en el grupo y salió un camionero de un pueblo. Incluso le pagó la goma que se le había roto, porque en ese momento no tenía más para pagar una pinchadura y no una cubierta completa. Por lo que luego de terminado el viaje le pagó esa gauchada.
Lo que vamos a ver es cómo sale la gente al cruce. ¿Vos querés hacer a alguien feliz? dale la oportunidad de que te pueda ayudar. La felicidad no viene por lo que conseguiste en la vida, sino por lo que pudiste dar. Y dar ayuda a alguien que estaba haciendo algo muy lindo y gracias a vos eso se sigue cumpliendo su sueño es muy fuerte. Entonces, muchas veces tenés cosas que vos de repente sabés que estás haciendo y que hay alguien que va a ayudarte y quiere hacerlo, déjalo. Porque le estás haciendo muy feliz, y si tenés una necesidad pedí ayuda. Porque también estás dando la oportunidad a alguien de ser muy feliz.
Te puedo asegurar que muchas veces hasta me han traído el auto desde Alaska hasta Argentina. Un señor que tenía una empresa de transporte de cosas de petrolero en barco. Y él me dijo a mí: “Gracias”. Y yo le dije gracias a vos, me estás llevando el auto hasta Argentina. Me dice: “no, sabés que no fui por mi sueño, pero ahora soy parte de uno”.
Y eso es re fuerte. Uno no se da cuenta. No se animó a cumplir ese sueño a lo mejor.
Es decir, que lo que hiciste fue permitirle a esta persona que te ayudara. Él era un empresario, pero más allá de la situación que lo llevó a ayudarte. ¿Qué otra gente te ayudó, que prácticamente no tenía nada para darte? Pero te ayudó con lo que tenía.
Es increíble y a veces los que menos tienen son los que están más dispuestos a ayudarte. No porque sean pobres y entonces estamos obligados a ayudar, es porque ellos saben lo que es la necesidad, a veces de necesitar ayudar.
Entonces como los han ayudado son los que están más dispuestos a ayudar. No es que los pobres a veces te dan más, lo que tiene bueno es que te dan todo. Una vez en la casa de familia divina en Perú, nos recibieron. ¿Pero por qué? Estábamos acampando en un lugar de Perú y una pareja vino y nos dijo: “No, no! Acá es peligroso, vengan a casa”. Cuando fuimos estaban sus hijitos, y nos dieron sus únicos pedacitos de carne de la olla a nosotros. Y a la hora de dormir se fueron con sus hijitos al piso a dormir, nos dieron la única cama.
Al día siguiente nos pidieron perdón, porque no tienen más para darnos. Porque nos habían dado todo. Estamos hablando de una casa de pared de adobe y piso tierra, de un solo ambiente. Y vos te das cuenta con estos gestos hasta dónde llega la maravillosa humanidad. Eso es lo lindo de viajar, que vos salís con miedo a la gente, pero volvés con un amor increíble a la gente.
Te das cuenta que lo más lindo del mundo que hizo Dios es la humanidad. Porque no es que la familia sea increíble y viva la vuelta al mundo. Es increíble la humanidad que nos ayudó a dar la vuelta al mundo. Hubo miles de situaciones cruzando ríos y mares, montones de tipos de barcos, se rompió cientos y cientos de veces.

¿Ustedes estaban al tanto de la realidad del país que iban atravesando? Porque seguramente había conflictos sociales y de guerras…
A veces tuvimos que esquivar algún país porque, por ejemplo, en Siria me hubiera encantado ir a Damasco, que es la ciudad más antigua del mundo, que todavía está poblada. Y soñábamos con ir a Damasco, pero por la guerra de Siria no pudo, no hubo forma.
Pero muchas veces estábamos en Kenia y había cosas horribles sucediendo. En Egipto también cosas horribles también y sucedieron mientras estábamos nosotros. Pero no había forma de tocar. Teníamos que seguir.
Desde que arrancaste el viaje hasta que lo terminaste, ¿cuántos años pasaron?
Enero del 2000 salimos con la idea de llegar a Alaska en seis meses y volvimos 22 años después de dar la vuelta al mundo.
Es decir que ahí estuvo toda la transición de lo que era la telefonía, cuando apareció el teléfono celular con la navegación por internet. Entonces la diferencia entre el inicio y el final del viaje era abismal, no tuvieron nada que ver.
Inmensa, inmensa, inmensa. Y siempre para mejor. El celular ayudó muchísimo porque cuando necesitábamos un repuesto. Una vez por ejemplo con las redes fue increíble, se nos rompió el diferencial en Zimbabue también. Y puse que: “estoy buscando un diferencial de Graham Page, si alguien lo puede conseguir, que no era parecido a ningún otro diferencial, ni de Ford, ni de Chevrolet, ni de Buick, de nada”. Es solo para Graham Page ese diferencial. Gente que nunca en su vida buscó un repuesto para su auto, se puso a buscar repuestos para nuestro auto. Y aparecieron dos diferenciales, uno en Australia y uno en Canadá. Los dos me lo querían regalar. ¿Pero cómo llegamos, cómo lo traemos?
Ya estaba averiguando yo por DHL, pero en los mismos mensajes donde yo puse el pedido del diferencial, escribió un señor: “yo acá en Canadá lo tengo”, un piloto de avión de España me dijo: “yo estoy acá en Canadá, te lo puedo llevar hasta España”. Por medio planeta. Después otro señor vio ese comentario y dijo: “mirá, si este señor lo trae a Madrid, yo estoy mandando turistas a Sudáfrica. Así que en Sudáfrica se lo doy a un turista que te lo lleve”. Y después apareció otro señor en los mismos comentarios: “mirá, si llega acá a Sudáfrica yo me tomo un micro y te lo llevo a Zimbabue”. Y así llegó. Son lindas las redes que se arman, que no existían al principio de todo.

Con esto que estás teniendo acá en el Zaparrancho, que recibís a tanta gente, estás con la Fiesta Nacional del Rodantero, ¿de qué se trata?
La estamos festejando a principios de año. El año que viene la queremos festejar en abril, ya la hicimos en mayo. Llegaron más de 700 motorhomes, 700 sueños. Pero no solamente motorhomes, llegó gente en carpas. Duplicamos la capacidad del pueblo. Además del lugar, muchísimos acamparon frente a nuestro predio. Y toda la gente, claro, son viajeros o soñadores. No les importaba esto de estar afuera porque… Es del otro lado del alambrado en todo caso.
Es el mismo pasto, el mismo mosquito, el mismo viento, todo. Y son viajeros, ya han dormido en distintos lugares. Y esta interacción es un atractivo turístico también acá en Villars, que es partido de Las Heras. Entonces de esa manera también trabaja el pueblo. Ahora todo el mundo sabe dónde existe Villar. Sabe todo el mundo que la fiesta es en General Las Heras.
Estás a metros de la Ruta 6.
Estamos en el medio de la Ruta 6. Todas las rutas para recorrer el país salen de acá. Y todas las rutas que vienen del país terminan acá. Así que pasan por la Ruta 6. A todo el mundo le queda re cómodo. Y mucha gente del interior no quiere ir hasta la Ciudad de Buenos Aires. Pasando por el conurbano por algunos miedos que tienen. Les gusta quedarse antes.
Es una zona tranquila y en materia turística es un aporte más que le hacés a la ciudad de las Heras. Pero también en esta unión de eventos que estamos haciendo, yo los hago frente a la Basílica de Luján, sobre la Plaza Belgrano, estamos planeando desde hoy a la mañana con Herman una carrera de regularidad por callejones de tierra desde Luján hasta acá, hasta Villars. Por lo que estamos invitando a los presidentes de los clubes de autos antiguos y clásicos. ¿Con qué se pueden encontrar quienes vengan con sus vehículos haciendo la largada desde Luján?
Bueno, tenemos las instalaciones con dos inmensos salones para poder organizar una muy buena comida. También podemos darles una charla. Vamos a tener todos los vestuarios y tenemos más de 20 baños. Tenemos un predio de 5 hectáreas totalmente alambrado perimetralmente, con todas las cámaras de seguridad necesarias.
Así que es un lugar que tenemos recontra asegurado de que nada malo va a pasar. Tenemos la policía acá en la puerta. Hay pileta en construcción, la estamos trabajando y la vamos a terminar para este verano.
¿Cuánto mide? Porque es grande.
Son 15 por 25 metros. Hermosa, inmensa. Aquel que está en el proceso de tener la motorhome puede venir por carpa. Pero hay algunas habitaciones también. Tenemos habitaciones, y un lugar de camperización. Hay mucha gente que está haciendo su propia camperización aquí en el mismo lugar.
He visto un taller también para reparaciones, con herramientas a disposición de los rodanteros.
Tenemos con unas cuantas herramientas. Y hay empresas privadas que también camperizan para otros acá, en ese mismo lugar.
Hay un movimiento muy lindo, muy grande, económico y además de personal de la zona del Zapparacho. Porque estaba viendo de la gente que provee todo lo que tiene que ver con máquinas de coser, por el tema de la toltería para lograr sombra.
Exacto, gente del mismo pueblo de Villars. Porque tenemos que hacerlo todo. Así que necesitamos de todo.
Con relación a la convocatoria a los presidentes de clubes de autos, ¿qué es lo que le estás proponiendo en este próximo evento? No solo por lo que hagamos de nosotros en este lugar con una carrera de regularidad. Sino, ¿normalmente pueden hacerse encuentros de autos antiguos y clásicos acá?
Exacto. Sería un honor inmenso para nosotros recibirlos. Así como tantos clubes nos recibieron en el camino, vamos a recibirlos a nosotros ahora ellos. Tienen la posibilidad de venir por varios días, hay varias habitaciones. También cocinas, parrillas de todo tipo, salones. Pero más que nada tenemos la posibilidad de tener un escenario para hacer una fiesta, lo que haga falta.
Hemos organizado fiestas donde más específicamente a motorhomes, pero también organizamos una fiesta muy grande a fin de año que es la de “Atrapa tus sueños”, a la que vienen 20 viajeros de todo tipo. Algunos casados, algunos solteros, algunos con hijos, algunos en Motorhome, algunos en bicicleta, otros en moto, en el medio que sea. Hasta con perros y navíos han venido a dar charlas, contando sus alegrías. Lo bueno de esto es que a nadie le quedan excusas. No porque yo tengo esta edad. Hay gente de 86 años que está viajando. Ninguna excusa te queda.
¿Y con relación a las redes sociales, ¿cómo los encuentran a ustedes?
Familia Zap, family. Zapp se escribe Z-A-P-P.
Y estamos tanto en Facebook como en Instagram como Familia Zapp. Así que todos están invitados a la localidad de Villars, a metros de la ruta 6.
Realmente es hermoso el predio. Yo pasaba por acá, nunca me había detenido. Y cuando bajé de la ruta vía perfectamente dónde quedaba este lugar. Pensaba que era más lejos de la ruta.
No, no, no, estamos casi sobre la ruta. Estamos en la entrada a Villars. Es un lugar silencioso, más tranquila que si estuviéramos sobre la ruta 6. Son nada más que 300 metros, pero ayuda mucho para no tener el ruido. Y lo bueno que tenemos es que tenemos todo el pueblo cerca, tenemos todos los servicios, hasta de salud. Tenemos todo lo que necesiten.
Es decir, que interactúan con el pueblo, que todos van a comprar a los comercios de la zona.
Cada reunión es un movimiento económico que tiene Villars. Cada día, porque tenemos un montón de gente que está siempre acá, que está viajando. Tenemos gente de Alemania, de Austria, de la India. Tenemos argentinos. Están constantemente haciendo sus compras en el pueblo. Tanto de ferretería, supermercados y hasta de ropa.
Aquellos interesados pueden buscar Zapp Family o Familia Zapp Family.
Para un evento en 2027 la idea es salir con vehículos antiguos y clásicos desde el pie de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, sobre la Plaza Belgrano, y haremos una recorrida. Estén atentos. Una especie de rally tranquilo por callejones de tierra, por caminos rurales entre Luján, Mercedes, Marcos Paz y Las Heras. habrá unos cuantos municipios unidos en esto con el deporte motor, pero sobre todo con la familia y los amigos. Pero se viene una fiesta muy especial, que es el cumpleaños de Macondo, tu auto.
Es muy importante porque esto es muy familiar para nosotros, el auto es un miembro de la familia. Así que el que quiera venir a fotografiarse al lado de Graham Page, que cumple 98 años, puede venir al festejo. Va a estar acá. La fiesta se la hacemos en octubre. Es la fiesta de cumpleaños para el Graham Page.
Como ya dijimos, es un miembro de la familia. ¿Por qué no festejarle sus 98 años? Y vamos a hacer una fiesta de cumpleaños para Macondo. Ahí está.