En el tejido urbano de nuestra ciudad, las plazas no son solo coordenadas geográficas; son el escenario donde se manifiesta la «Vida Original». Es allí donde el vecino se encuentra, donde los chicos inician sus primeras aventuras y donde el mate circula como un rito de pertenencia.

Entendiendo este valor social, el Municipio de Luján continúa avanzando con su plan de recuperación de espacios públicos, centrando sus esfuerzos recientes en los barrios Constantini y Villa del Parque.
La transformación en Santa Clara y Galileo
En el corazón del barrio Constantini, la plaza ubicada en la intersección de Santa Clara y Galileo ha comenzado una nueva etapa. La intervención no fue solo estética, sino funcional, priorizando la seguridad y el confort de quienes la habitan diariamente.
El proceso se inició con un diagnóstico necesario: el retiro de bancos y juegos que, por el paso del tiempo y el desgaste, ya no cumplían su función y representaban un riesgo. Tras esta limpieza estructural, se procedió a la puesta en valor del mobiliario existente mediante tareas de pintura y mantenimiento integral.
Sin embargo, la novedad llegó con el equipamiento:
- Mobiliario social: Se instalaron dos nuevas mesas con sus respectivos asientos y dos bancos corridos, pensados para el descanso de los adultos y los encuentros vecinales.
- Movilidad sustentable: Se incorporaron bicicleteros, fomentando que los jóvenes y deportistas locales tengan un lugar seguro donde dejar su transporte.
- Nuevos desafíos infantiles: A la estructura del mangrullo con tobogán ya presente, se sumaron un pórtico de hamacas y un sube y baja, elementos esenciales para que el juego —esa actividad que requiere «falla cero» en términos de seguridad para la tranquilidad de los padres— sea el gran protagonista.
Villa del Parque: un descanso renovado
Casi en simultáneo, las cuadrillas municipales finalizaron tareas similares en el barrio Villa del Parque. En el espacio verde situado sobre la calle Jujuy, entre Ciudadela y Montes Carballo, se renovó la zona de permanencia con la colocación de nuevas mesas y bancos.
Estas mejoras no son hechos aislados, sino parte de una visión donde la calidad del diseño y la ejecución técnica —similares a la rigurosidad que exigimos en otros ámbitos de nuestra vida profesional y técnica— se ponen al servicio de la comunidad.
Lejos de las imitaciones superficiales que a veces se ven en el mobiliario urbano de baja calidad, estas intervenciones buscan durabilidad y respeto por el ciudadano. Porque una plaza bien cuidada es, en última instancia, el reflejo de una comunidad que se valora a sí misma.