En un encuentro realizado en el Centro Cultural Ana de Matos, el Municipio y el Consejo Escolar entregaron banderas de flameo a 35 escuelas primarias. La iniciativa busca que el primer izamiento del año sea un acto de soberanía y pertenencia en mástiles totalmente renovados.

A pocos días del comienzo de un nuevo año escolar, el Centro Cultural Ana de Matos fue sede de una jornada de trabajo clave para el sistema educativo local. Directores, directoras e inspectoras de todo el distrito se reunieron con autoridades municipales y del Consejo Escolar para coordinar los detalles del ciclo lectivo 2026, bajo una premisa clara: fortalecer las instituciones desde lo pedagógico y lo simbólico.
Banderas nuevas para mástiles refaccionados
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la entrega de banderas de flameo —tanto nacionales como de la Provincia de Buenos Aires— a un total de 35 escuelas primarias del partido. Esta acción no es aislada, sino que complementa un plan de infraestructura que permitió la refacción integral de los mástiles en dichos establecimientos.
El objetivo es que, en la jornada inaugural de clases, cada comunidad educativa pueda realizar el recambio de sus insignias respetando el protocolo correspondiente. Para la gestión local, el izamiento de la bandera no es un trámite administrativo, sino que constituye el primer acto pedagógico del año, una instancia fundamental para la construcción de ciudadanía y sentido de pertenencia.
Continuidad en el nivel inicial y secundario
Si bien en esta etapa la entrega se centró en el nivel primario, desde el Municipio informaron que los trabajos de reparación y puesta en valor de mástiles continúan desarrollándose en jardines de infantes y escuelas secundarias de todo el distrito, garantizando que el plan alcance a la totalidad de la matrícula lujanense.
Fortalecer la identidad desde la escuela
La jornada, que contó con la articulación del área de Ceremonial, reafirma el compromiso de acompañar a las trayectorias escolares no solo desde la gestión de recursos, sino también desde la jerarquización de los símbolos que nos unen.
Promover estas prácticas institucionales desde el primer día permite que alumnos y docentes inicien el año en un entorno cuidado, donde el respeto por la identidad nacional y provincial sea el punto de partida para el aprendizaje.