En el marco de las políticas de cuidado ambiental y gestión de residuos especiales, el Municipio de Luján anunció una nueva etapa de su programa de Recolección de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). La iniciativa busca evitar que componentes peligrosos terminen en el basural municipal, promoviendo en su lugar la recuperación de materiales y el reciclaje técnico.

El peligro de la «basura invisible»
Muchos de los dispositivos que acumulamos en nuestros hogares —como computadoras en desuso, impresoras, teléfonos móviles y pequeños electrodomésticos— contienen metales pesados y sustancias tóxicas que, de no ser tratados correctamente, pueden contaminar las napas de agua y el suelo.
«El objetivo es transformar un problema ambiental en una oportunidad de economía circular», señalaron desde la Dirección de Gestión Ambiental.
¿Qué se puede entregar?
Durante las jornadas, los vecinos podrán acercar:
- Equipos informáticos: CPUs, monitores, teclados, mouses y notebooks.
- Telefonía: Celulares, tablets y teléfonos de línea.
- Audio y video: Reproductores de DVD, equipos de música y radios.
- Pequeños electrodomésticos: Batidoras, planchas y cafeteras.
Se recuerda que no se recibirán pilas, baterías sueltas ni tubos fluorescentes, los cuales requieren un canal de disposición diferente.
Puntos de recepción y horarios
Para facilitar la participación de la comunidad, se han dispuesto contenedores especiales en distintos puntos estratégicos del distrito:
- Taller de Tecnologías: Ubicado en el predio municipal, donde se realiza la clasificación de componentes.
- Delegaciones Municipales: Las sedes de Open Door y Olivera contarán con días específicos de recepción para descentralizar el servicio.
- Sociedad Italiana: En el centro de la ciudad, se habilitará un punto de recepción durante el próximo fin de semana.
El destino de los residuos
Todo lo recolectado es trasladado a plantas de tratamiento especializadas donde se separan plásticos, vidrios y metales preciosos (como cobre y oro) para ser reinsertados en la industria. Aquellos componentes que aún funcionan son reacondicionados por equipos técnicos municipales para ser donados a instituciones locales, cerrando así un círculo de solidaridad y cuidado del medio ambiente.
Con esta iniciativa, Luján reafirma su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, invitando a cada vecino a ser protagonista del cambio cultural que exige la crisis climática actual.